28 may. 2013

Bastión inexpugnable

Cielo claro, de nubes desprovisto,
el sol en su punto álgido
y el viento tranquilo.

Ningún mal por el oráculo predicho,
buen presagio iluminaba el camino
y con decisión se disponía a andarlo.

Dorada armadura protegiendo el pecho,
plateada la espada que sostenía en la mano
y el escudo adamantino preparado.

Hacia el Bastión partió sin reparo,
creyendo la suerte de su lado
y el éxito ya casi alcanzado.

Alzarse veía ya el Bastión a lo lejos,
bello y puro, de preciosos muros,
no parecía encerrar tormentos.

Fácil fue el comienzo, sin peligros,
pero el guerrero subestimó los muros
que protegían sus adentros.

Confiado quiso atravesarlos,
sin querer nunca profanarlos,
pero su sólo caminar parecía destrozarlos.

Las defensas del Bastión inexpugnables eran,
a un corazón de cristal defender parecían,
de los tormentos que el visitante traía.

De sus armas el guerrero se despojó
para intentar mostrar noble corazón,
pero entrar no consiguió.

Encolerizado y por la rabia envenenado,
por la fuerza quiso tomarlo,
sin pensar en lo que estaba forzando.

Su impaciencia provocó su fracaso
y el Bastión para siempre quedó cerrado
por el muro más alto jamás soñado.

El guerrero, consigo mismo decepcionado,
se dio muerte, quedó degollado,
y su cadáver yació eternamente junto al Bastión cerrado.


By: Deep_Within

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