28 abr. 2012

Orillas del Aqueronte





















A las orillas del Aqueronte junto a la barca de Caronte
Muerte y Dolor se encontraban disputándose 
el aliento del corazón de un hombre.
Discutiendo sobre cuál de los dos
de un mal mayor podía ser causante.

Muerte: Brillante y plateada es mi guadaña,
entre las manos  la llevo agarrada, preparada
para caer sobre el mortal a la hora estimada.

Soy el frío viento de invierno que huesos congela,
soy cada lágrima envenenada por el amante llorada,
soy el grito mudo de la garganta por la agonía callada.

Yo soy quien se lleva el alma de quien amas,
yo soy quien condena al mortal a las llamas,
yo soy el terror eterno de las vidas arrancadas.

Todo lo cubre mi funesta capa negra,
mi gélida mano de todo se apodera,
y mi mirada a todos a un ocaso condena.

Dolor: Afilada no es el arma que yo poseo,
mis manos están vacías, nada llevo,
ni a hora exacta jamás aparezco.


Segar dices el alma del ser amado, exterminarlo,
de los ojos del amante dices que lo has apartado,
y que ese pesar es el máximo que puede ser provocado.

No es la perdida eterna el mayor sufrimiento,
el sufrimiento es ver al ser amando a su lado
y que el amante nunca pueda alcanzarlo.

Yo soy las palabras dichas sin sentido,
yo soy el error por lo dicho provocado,
yo soy el amor que no puede ser mostrado.

Miradas sin sentido provoco,
rápido y loco el latido
que mando al corazón marchito.

El interior del hombre pudro,
con bilis su alma corrompo,
a golpes sus huesos destrozo.

Sensaciones falsas le regalo,
le brindo el calor del amado
para de un cortante soplo
de sus brazos después arrancarlo.

Insana a la mente vuelvo,
con la impaciencia la enveneno
y a amante a un error sin arreglo
por agrias y oscuras sendas llevo.

Yo soy quien por lo mal hecho
hace daño a quien es amado
y obligo al amante a ver lo causado.

Con tiempo muerte, a ti se puede vencerte,
con el tiempo yo me vuelvo más hiriente,
soy la culpa que a la conciencia remuerde,
yo soy los nervios que castigan al vientre.

Tú te limitas a alejar algo para siempre,
yo hago al amado visible para siempre,
hechas en el corazón el cierre,
yo hago que a quien ama se enfrente.

Cada día yo a amado y a amante
para que se vean hago cruzarse
cuando ni la palabra pueden dirigirse.

Prohíbo al amante a expresarse
y al amado niego el esconderse,
uní sus vidas y separarlas quise.

Muerte que la derrota no te apene,
sin mí existir sabes que no puedes,
en la piel por mi desgastada el corte
de tu guadaña efectivo parece.

Mas no te engañes, yo soy quien por dentro
al mortal en silencio va destruyendo,
soy todo y soy la nada.

By:Deep_within

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